Que tu FELICIDAD sea tu mejor regalo de NAVIDAD

Esta mañana vino un señor a limpiar el sofá de mi sala y mi esposo se puso a conversar con él. Le contó que era de Barranquilla, que vivió en Venezuela y que ahora estaba en Bogotá desde hace un tiempo. Mi esposo le preguntó si extrañaba su ciudad o Venezuela y la respuesta de este hombre me generó admiración: “No, porque siempre que me voy de un lugar agradezco y suelto, no me apego a nada, sé que donde estoy es donde debo estar y vivo el presente”.

¡Wow! Qué nivel de conciencia y de saber aprovechar al máximo este regalo que es la vida. Ese señor no solo me impactó por sus palabras, sino porque en 2 horas que estuvo en mi casa hizo el trabajo con mucho amor, dedicación y cuidado, ayudó a su hermana a hacer un pago por internet mientras limpiaba de rodillas el sofá, nos ayudó a limpiar también una poltrona sin cobrarnos nada adicional, se rió de mis perritos, jugó con ellos mientras mi esposo buscaba el dinero para pagarle, conversó con nosotros de una forma amigable y en general fue muy amable… ¡Cuando se fue dejó un ambiente de paz y felicidad en mi hogar, además mi sofá quedó perfectamente limpio y la poltrona, divina!

¡Que lección, ese señor es una persona feliz!

Por eso hoy quiero recordarte que la felicidad no depende de los logros que alcanzas en la vida, del lugar en el que estás, de si tu vida es cómoda o incómoda, de las personas que te rodean, de las cosas que tienes, mucho menos del dinero, ni de viajar o tener reconocimiento profesional. La felicidad la decides tú en la mente cada día, hora, minuto y segundo de tu vida.

Esto me ha inspirado a compartir algunas ideas sobre cómo podemos poner en práctica cada una de estas cosas, que sabe muy bien el señor que vino a limpiar mi sofá, para tener una Navidad realmente feliz:

Suelta y agradece: Robin Sharma ha escrito “No hay personas vivas que estén de más en este mundo”. Tan pronto abras los ojos el 24 de diciembre o cualquier día que veas este artículo, agradece que estás vivo porque el 2020 ha sido un año de muerte en el mundo, de pérdidas, pero tú estás vivo y te aseguro que Dios no permite que haya un ser humano con vida y sin propósito en este mundo.

Entonces, suelta lo que ya pasó, perdona lo que te dolió, desapégate de lo que no necesitas o no te aporta y da gracias porque estás aquí con un propósito de ser útil a los demás. Recuerda confiar en que todo es para bien, que haces parte de un plan perfecto y que tienes mucho en tu interior para dar.

Recuerda que tu vida está llena de bendiciones: ¿Te has dado cuenta que las personas mayores no ven tan graves tus problemas de dinero, de no alanzar tus metas profesionales o no poder viajar por la pandemia, etc…? Es porque ellos han comprobado que lo verdaderamente importante está en los pequeños detalles, han visto que nada es tan terrible, que la vida se pasa rápido y que al final todos somos millonarios porque a pesar de que nuestra situación sea fácil o difícil, estamos llenos de riquezas que están a la espera de que las valoremos, nos dejemos sorprender y las aprovechemos al máximo.

Así que abre muy bien tus ojos y observa todas las riquezas que hay en tu ser y en tu entorno. Imagínate por un instante no tener nada esto… Verás que eres millonario.

Vive el presente: En navidad regala a los demás de tu presencia. Escucha, observa sin juicio, ríete de los chistes o locuras de los otros, da amor sin esperar nada a cambio. Da más de lo que piden o esperan, no necesariamente algo material sino tu presencia física, mental y espiritual.

Conéctate con tu presente, con las personas que te rodean o que necesitan de tu atención y amor y da todo de ti para ellos, da más de lo que crees que puedes dar y verás cómo al final la felicidad será la protagonista de cada minuto.

Relaciónate con los demás desde tu esencia: El ser humano es bondadoso y compasivo por naturaleza, según el Dalai Lama. Recuerda que la forma en que tratamos a los demás describe cómo nos tratamos a nosotros mismos y si decides ser tú en esencia, con tus valores intactos al momento de interactuar con otra persona, vas a actuar desde tu bondad y con esto vas a sembrar felicidad y amor en otros.

Por eso dedica unos minutos a conectarte con el amor eterno y perfecto que habita en tu corazón, que te creó y quiere tu felicidad, así como la de todas las personas. Siente su amor, protección y paz que sobrepasa todo entendimiento. Solo así lograrás tratar a los demás con amabilidad, sin juicios y sin esperar que actúen de una forma determinada; simplemente comprendiendo, dando atención, empatía, escucha y amor sin apegos.

¡Deseo que en esta navidad celebres lo maravilloso que eres, tu propósito (así no lo conozcas aún), todas tus riquezas (comenzando por tu vida), que seas leal a tu esencia, te relaciones con los demás desde el amor, sin juicios ni apegos y que tu felicidad sea tu mejor regalo de navidad!

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